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  ENTREVISTA

 


Septiembre 2014
“Los sistemas alternativos son la mejor forma de resolver los conflictos”

Diego Esteban Chami, titular del Estudio Chami- Di Menna y Asociados, habla sobre el estado de los métodos alternativos en Argentina y cuenta su experiencia desde el punto de vista del derecho marítimo.


Medyar: ¿Cuál es estado de los métodos alternativos en Argentina?

D.C.: La mediación, como todos sabemos, desde hace muchos años es obligatoria. Sin lugar a dudas, que la mediación es una solución excelente, sin perjuicio de todas las mejoras que se le pueden hacer a la legislación vigente. Un ejemplo de esto es lo referente a la duración del proceso y el sistema por el cual se vincula con la prescripción. Pienso que la mediación tendría que tener una mayor duración: tres meses resulta un plazo demasiado breve, si bien se puede prorrogar por voluntad de partes. También debería modificarse la relación entre la mediación y la prescripción. Iniciada la mediación debería haber una suspensión por lo menos de un año en la prescripción, o bien que durante todo el período de mediación la prescripción no corra. De esta forma, el sistema resultaría mucho más práctico.

Medyar: ¿Cree que la legislación vigente ha vuelto más burocrática a la mediación?

D.C.: Sí, existe una implementación informática de cómo llevar adelante las actas que complica en lugar de facilitar. Una buena alternativa a esto es la mediación privada, que facilita muchas cosas. No obstante, se podrían hacer muchas mejoras al sistema de mediación obligatorio. Tengo la sensación de que muchas veces quienes legislan no son abogados practicantes, lo que puede generar inconvenientes. Esto se ve claramente en las normas procesales, que conservan sesgos del viejo sistema liberal y atormentan los abogados obstaculizando su trabajo. Existen plazos perentorios y un conjunto de circunstancias en lo que tendría que ser un sistema muchísimo más flexible para beneficio de todos los usuarios del sistema de justicia.

Medyar: Hizo mención a la mediación privada, ¿qué ocurre actualmente con esta herramienta?

D.C.: La mediación privada tiene mucha difusión pero quizás menos aceptación. Tengo la impresión de que algunos actores del tema creen que pueden verse perjudicados en algún punto por ella, por ejemplo, en sus honorarios. Muchos piensan que con la mediación ganarían menos, pero yo creo que no es el caso, sino muy por el contrario. El honorario de mediación es frecuentemente más alto que el del proceso judicial. Si lo medimos en términos absolutos el monto obtenido es menor. Ahora bien, si lo pensamos en relación al tiempo de cada proceso y/o lo prorrateamos, probablemente encontremos que el honorario de la mediación resulta mucho más beneficioso para el abogado.

Otro aspecto que también es importante es el trabajo del mediador. Muchas veces ocurre que los mediadores no realizan bien su trabajo. Yo creo que el mediador debería proponer una posible solución, hablar con las partes por separado y en privado y tratar de inducirlas hacia una solución consensuada. Creo que en la práctica, muchas veces lo que ocurre es que el mediador ocupa un rol más bien pasivo, lo que termina perjudicando a la institución en su conjunto. Hecha esta salvedad, creo que la mediación es un gran sistema de resolución de conflictos.

Medyar: ¿Qué características debería reunir un buen mediador?

D.C.: Es difícil decirlo pero creo que pasa por un tema de vocación. Existen muchos métodos y recursos a los que los buenos árbitros y mediadores recurren en los procesos de resolución de conflictos. Uno que me resulta particularmente interesante es el denominado “arbitraje baseball”. Se trata de un método para resolver conflictos que surge de las ligas de baseball en Estados Unidos. Cuando en un club no se ponían de acuerdo en el sueldo de un jugador, se establecía lo siguiente: cada una de las partes (el jugador, por un lado y la institución, por otro) firmaban un papel privado en el que escribían cuánto debería ganar el beisbolista en cuestión. Ambos papeles eran entregados a un mediador cuyo trabajo no es mediar, sino elegir entre una de las dos alternativas presentadas. Entonces, lo que ocurría en la práctica es que ambas partes escribían en dicho papel un monto razonable: si el montón ofrecido es muy menor o mayor a lo habitual el mediador va a optar por la otra opción y se van a ver perjudicados. Es un buen método para impulsar a las partes a llegar a un acuerdo razonable.

Medyar: ¿Cuál es el estado actual del arbitraje?

D.C.: El arbitraje tiene grandes beneficios. Reduce los costos y también los tiempos. Una cuestión a destacar es que los árbitros son designados por las partes por lo cual éstas les tienen mucha confianza, lo que suele facilitar los procesos. Pero creo que la enorme ventaja reside en el tiempo de inversión. En mi área de práctica, el derecho marítimo, la mayoría de los contratos poseen una cláusula arbitral. La dificultad está que en muchos casos la sede arbitral designada es Londres o Nueva York, lo que no resulta razonable entre dos empresas argentinas. No obstante, estableciendo la sede en Buenos Aires, el arbitraje representa una gran solución.

Medyar: ¿Cree que debería legislarse una ley de arbitraje en la Argentina?

D.C.: Si bien el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación prevé el arbitraje, pienso que la existencia de una ley marco a la que las provincias puedan adherirse podría ser de gran utilidad y una solución excelente para que el arbitraje esté generalizado. Los dos sistemas alternativos, la mediación y el arbitraje, son la mejor forma de resolver los conflictos.

Medyar: En su práctica habitual se desempeña como abogado de parte, ¿cuál es su visión del proceso y cómo contribuye al proceso de resolución de un conflicto?

D.C.: En lo personal, tengo experiencia en mediación (parte actora y parte demandada) aunque también he sido designado árbitro en ocasiones y hasta he sido abogado de un árbitro en un tema internacional entre estados. Lo primero que busco en una mediación es elegir un buen mediador, basado en las características que mencioné antes. Más allá de esto, lo que intento siempre es difundir que los métodos alternativos son la mejor forma de resolver los conflictos, pero insistiendo en que se trabaje arduamente durante la mediación. Si bien hay que dedicarle horas de trabajo, pensemos todo lo que se ahorra de tiempo en relación a un proceso judicial que puede demorar años.