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  OPINION

 


Octubre 2013
Arbitraje en la Mitología Griega

Por el Dr. Mario Turzi*

Entre quienes nos dedicamos a la práctica del arbitraje está muy difundida la expresión “un arbitraje vale lo que vale el árbitro”. A propósito de ello y de las ineludibles condiciones de idoneidad, imparcialidad e integridad que debe reunir un árbitro, resulta oportuno recordar que uno de los más remotos antecedentes en materia de arbitraje que la Historia registra nos llega desde la Grecia Antigua y proviene del mito conocido como el “Juicio de Paris”.

Esta historia comienza con las bodas del rey Peleo y la ninfa Tetis y recuerda que para celebrar estas nupcias se dispuso en el Olimpo un banquete al que fueron invitados todos los dioses, con excepción de Eris (diosa de la discordia) en razón de su particular talento para enemistar a unos y otros.

No obstante, Eris se presentó igual durante el festejo y, disgustada por el desprecio del que había sido objeto, arrojó sobre la mesa una reluciente manzana labrada en oro, al tiempo que señaló que era el trofeo que tributaba a la más bella de las diosas presentes. De inmediato, Hera, Atenea y Afrodita, considerándose las destinatarias del homenaje, comenzaron a disputarse la manzana y, al no poder arribar a un acuerdo, propusieron a Zeus (esposo y padre respectivamente de las tres diosas en disputa) que dirimiera la discusión.

Prudentemente, Zeus se rehusó a resolver la disputa familiar pero, para darle solución, convocó a Hermes, el mensajero de los dioses olímpicos, y le ordenó dirigirse al Monte Ida, buscar al mortal Paris, proponerle ser el árbitro del diferendo; en caso de aceptación, debía entregarle la manzana de oro junto con un pliego que contenía precisas instrucciones sobre el modo en que debía reunirse con cada una de las tres contendientes y entregar, a su turno, el trofeo en discusión a la vencedora.

A esta altura del relato ya se ven perfilados muchos elementos definitorios del contrato de arbitraje: se trata de un arbitraje “ad hoc”; se observa un foro derogado que en el caso es el monte Olimpo, el foro de aplicación al arbitraje habrá de ser el monte Ida, la ley procesal surge del pliego de instrucciones y la misión del árbitro será decidir quién de las tres diosas es la más bella mediante el dictado de un laudo que, por resultar de su leal saber y entender, no habrá de tener recurso.

Paris acepta la encomienda que se le ofrece y de acuerdo con las instrucciones de Zeus va entrevistando a cada una de las tres diosas por separado. En primer lugar se reúne con Hera, quien al final del encuentro intenta sobornarlo y a cambio del trofeo le propone erigirlo en el rey de todos los hombres. Paris, que era hijo del rey de Troya, no se siente tentado por este ofrecimiento, que inmediatamente rehúsa. En segundo término, el árbitro entrevista a Atenea, quien también intenta sobornarlo y le propone hacerlo invencible en las batallas si resulta victoriosa en la contienda. Pero Paris, más atraído por la vida bucólica que por el fragor de la guerra también rechaza esta alternativa.

Finalmente, el árbitro se reúne con Afrodita, mucho más conocedora de las debilidades carnales del árbitro que sus antecesoras, quien le propone entregarle a Helena, la más bella de las mujeres, si le adjudicaba la manzana. Paris queda impactado por la oferta, pero pregunta cómo sería ello posible cuando Helena era la esposa de Menelao, temible rey de Esparta. Afrodita responde que ello no es un impedimento para la voluntad de una deidad poderosa como ella y avanza rápidamente con su espuria propuesta. Paris acepta el soborno y le adjudica el trofeo a Afrodita, quien cumple su promesa y deja a Helena en los brazos de Paris.

Se concreta así el rapto de Helena y con ello se da inicio a la Guerra de Troya. Ahora bien, la conclusión es que, como consecuencia del primer arbitraje que la historia registra “ardió Troya”. Recordemos este antecedente y las múltiples enseñanzas que nos deja sobre la naturaleza humana, en particular que, cuando no existe verdadera justicia, tarde o temprano arde Troya.


*El Dr. Mario Turzi es árbitro, enfoca su actividad al seguimiento de aspectos prácticos del Derecho Comparado y a la solución de conflictos en materia de contratos internacionales. Actualmente integra la nómina de árbitros de distintos tribunales arbitrales.